Cuando una conversación iniciada en una app de dating avanza, es común pasar a una aplicación de mensajería. Antes de hacerlo, conviene dedicar unos minutos a revisar qué información verá la otra persona y quién puede contactarte.
WhatsApp, Telegram, Instagram y Snapchat ofrecen ajustes de privacidad que muchas personas no conocen. Configurarlos bien te permite conversar con más tranquilidad y compartir solo lo que realmente quieres mostrar.
En WhatsApp puedes decidir quién ve tu foto de perfil, tu información, tu última conexión y si estás en línea. Estas opciones están en el apartado de privacidad de la configuración.
Limitar estos datos a tus contactos o a nadie reduce la información que recibe alguien que acabas de conocer. Siempre podrás cambiarlo más adelante si la confianza crece.
Otra opción útil es elegir quién puede añadirte a grupos. Así evitas aparecer en conversaciones grupales con personas que no conoces.
También puedes silenciar llamadas de números desconocidos, una función práctica cuando compartes tu número con más personas de lo habitual.
Telegram permite crear un nombre de usuario y ocultar tu número de teléfono. Para muchas personas, es una forma cómoda de seguir hablando sin compartir datos personales al inicio.
En los ajustes puedes elegir quién ve tu número, quién puede encontrarte mediante él y quién puede llamarte.
Telegram muestra en qué dispositivos está abierta tu cuenta. Revisar esta lista de vez en cuando ayuda a detectar accesos que no reconoces.
Activar la verificación en dos pasos añade una capa extra de protección a tu cuenta.
Si compartes tu usuario de Instagram, la otra persona podrá ver tus publicaciones, historias y seguidores, salvo que tu cuenta sea privada. Revisar esto antes evita exponer más de lo que quieres.
También puedes crear una lista de amigos cercanos para compartir algunas historias solo con un grupo reducido.
Las etiquetas de lugar en fotos e historias pueden revelar dónde vives, trabajas o pasas tu tiempo libre. Evitar compartirlas en tiempo real es una buena práctica.
Puedes publicar un recuerdo más tarde, cuando ya no estés en ese lugar.
Snapchat incluye un mapa que puede mostrar tu ubicación a tus amigos. Activar el modo fantasma evita que otras personas vean dónde estás.
Revisar quién puede contactarte y quién puede ver tus historias también ayuda a mantener el control de tu cuenta.
Aunque los mensajes desaparezcan, la otra persona puede guardarlos o hacer capturas. Conviene compartir solo contenido con el que te sientas cómodo en cualquier situación.
Si alguien insiste en recibir fotos que no quieres enviar, es una señal clara para terminar la conversación.
Las apps de citas suelen mostrar solo la información que eliges para tu perfil. Al pasar a una aplicación de mensajería, la otra persona puede ver datos adicionales que quizá no tenías en cuenta.
Revisar la configuración antes de compartir tu contacto es una forma sencilla de mantener el mismo nivel de control que tenías en la app de citas.
Compartir un nombre de usuario expone menos información que un número de teléfono. Telegram, Instagram y Snapchat permiten conversar de esta manera.
El número puede compartirse más adelante, cuando ya exista confianza y la conversación tenga continuidad.
Una foto de perfil puede revelar más de lo que parece: el uniforme de tu trabajo, la fachada de tu casa o el nombre de un lugar. Elegir una imagen neutra es una precaución sencilla.
Muchas aplicaciones permiten mostrar la foto solo a tus contactos.
Las confirmaciones de lectura indican cuándo viste un mensaje. Para algunas personas generan presión por responder enseguida, sobre todo en una conversación que recién empieza.
En WhatsApp e Instagram puedes desactivarlas en la configuración. Así respondes cuando realmente tengas tiempo, sin que la otra persona interprete tu silencio de forma equivocada.
La verificación en dos pasos protege tu cuenta si alguien obtiene tu contraseña o intenta registrarla en otro teléfono. WhatsApp, Telegram, Instagram y Snapchat ofrecen esta opción.
Nunca compartas los códigos de verificación que recibes por mensaje. Ninguna persona necesita ese código para hablar contigo.
Si alguien que conociste hace poco te envía enlaces para descargar archivos o iniciar sesión en otra página, conviene desconfiar. Algunos enlaces buscan obtener datos personales.
Ante la duda, no abras el enlace y pregunta directamente de qué se trata.
Tu dirección, tu lugar de trabajo, tus rutinas, tus documentos y tu información financiera no forman parte de una conversación inicial.
Compartir información de forma gradual no es desconfianza. Es una manera responsable de conocer a alguien.
Muchas aplicaciones guardan automáticamente las fotos y los videos que recibes en la galería del teléfono. Revisar esta opción evita que imágenes de conversaciones nuevas se mezclen con tus archivos personales.
También conviene saber dónde se guardan las copias de seguridad de tus chats y protegerlas con una contraseña cuando la aplicación lo permite.
Algunas aplicaciones permiten compartir la ubicación en tiempo real. Es una función útil con personas de confianza, pero no con alguien que acabas de conocer.
Para un primer encuentro, puedes compartir tu ubicación con un amigo o familiar en lugar de hacerlo con la otra persona.
Todas estas aplicaciones permiten bloquear contactos y reportar comportamientos inadecuados. Conocer estas opciones antes de necesitarlas da más tranquilidad.
Si alguien te presiona, te pide dinero o te hace sentir incómodo, puedes bloquearlo sin dar explicaciones.
Algunos perfiles usan fotos ajenas o historias inventadas para ganar confianza rápidamente. Las prisas por cambiar de aplicación o las excusas constantes para no hacer una videollamada pueden ser señales de alerta.
Si algo no te parece coherente, puedes hacer más preguntas, proponer una llamada breve o, simplemente, dejar de responder.
Las aplicaciones actualizan sus funciones y, a veces, cambian las opciones de privacidad. Revisar la configuración cada cierto tiempo ayuda a mantenerla como quieres.
También es una buena oportunidad para eliminar contactos o chats que ya no usas.
Cuidar tu información no significa desconfiar de la otra persona. Del mismo modo, respetar su privacidad es parte de una conversación sana.
No compartas capturas de pantalla ni fotos que te envíen sin su permiso.
Antes de pasar de una app de citas a una aplicación de mensajería, revisar la privacidad es una de las decisiones más útiles que puedes tomar.
WhatsApp permite controlar foto, información y última conexión; Telegram, conversar sin mostrar tu número; Instagram, mantener una cuenta privada; y Snapchat, ocultar tu ubicación.
Con estos ajustes, podrás seguir conociendo a otras personas con más tranquilidad y compartir tu información solo cuando tú lo decidas.
Telegram, Instagram y Snapchat permiten conversar mediante un nombre de usuario sin mostrar el número de teléfono.
En el apartado de privacidad de la configuración puedes elegir quién ve tu última conexión y si estás en línea.
No es recomendable. Es mejor compartirla con una persona de confianza cuando vayas a un primer encuentro.
No lo compartas. Ese código sirve para acceder a tu cuenta y nadie lo necesita para conversar contigo.
Las aplicaciones no suelen enviar un aviso al bloquear, aunque la otra persona puede notar que ya no recibe respuestas.